Google Drive Filelist Escândalo Oculto

  1. Genre - Drama
  2. 505 Vote
  3. Country - USA
  4. directors - Dan Curtis
  5. 2H 10Minutes
Rated 3.5/5 based on 750 customer reviews

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Find a copy in the library Finding libraries that hold this item... Details Genre/Form: Electronic books Additional Physical Format: Print version: Internacional, Amnistía. Un escándalo oculto, una vergüenza secreta: tortura y malos tratos a menores. Editorial Amnistía Internacional, 2000 Material Type: Document, Internet resource Document Type: Internet Resource, Computer File All Authors / Contributors: Amnistía Internacional Find more information about: ISBN: 9788486874681 8486874688 OCLC Number: 922994410 Description: 1 online resource (95 pages) Contents: Un escÃndalo oculto, una vergÃ? enza secreta: tortura y malos tratos a menores. Legales. Ã? ndice. Introducción. 1. Los niÃ"os y la tortura. Los derechos del niÃ"o. La protección de los niÃ"os en el derecho internacional. La situación especial de los niÃ"os. Los efectos de la tortura en los niÃ"os. Enfermedad o incapacidad mental. ¿Un fenómeno oculto. La impunidad. 2. La tortura de niÃ"os durante los conflictos. Los conflictos armados. Los niÃ"os refugiados y desplazados internos. La tortura como arma de guerra. NiÃ"os soldados. 3. La tortura a manos de la policÃa. NiÃ"os bajo custodia policial. Muertes bajo custodia policial. Malos tratos discriminatorios. 4. Torturas a los niÃ"os en centros de reclusión. Correccionales de menores. NiÃ"os recluidos junto a adultos. Tratos crueles, inhumanos o degradantes en otras instituciones. Los castigos corporales. Recomendaciones. ApÃndice. Programa de 12 Puntos para la Prevención de la Tortura a manos de Agentes del Estado" Reviews User-contributed reviews You may have already requested this item. Please select Ok if you would like to proceed with this request anyway.

We use cookies to offer you a better experience, personalize content, tailor advertising, provide social media features, and better understand the use of our services. To learn more or modify/prevent the use of cookies, see our Cookie Policy and Privacy Policy. 9 Delito y Sociedad 38, año 23, 2º semestre 2014 Muros de secreto y silencio. El caso Madoff y los carteles en la industria de la construcción * W alls of secrecy and silence. The Madoff case and cartels in the construction industry Henk van de Bunt Universidad Erasmus, Holanda Resumen La mayoría de los analistas que investi- gan las causas de la crisis crediticia contem- poránea ha llegado a la conclusión de que las agencias supervisoras no cumplieron con sus funciones de manera correcta. Lo mismo se piensa en las investigaciones de varios escán- dalos de fraude importantes, incluyendo el caso Madoff y el fraude de la construcción holandesa. El remedio parece obvio: más y mejor regulación y supervisión. Sin embargo, este razonamiento parece un tanto sim- plista en la medida que ignora la cuestión de cómo es posible que las actividades ilegales puedan permanecer ocultas durante muchos años a los ojos de esas agencias supervi- soras, así como de sus víctimas y testigos. Este artículo propone que el problema tam- bién radica en el encubrimiento exitoso de las actividades ilegales por parte de sus autores y por el silencio de su entorno social. Palabras clave Madoff, el esquema P onzi, secreto, silencio, delincuencia empresarial, delitos de cartel Recibido: 02/02/2014 Aceptado: 28/04/2014 Abstract The aim of this paper is to analyze how large frauds remain hidden from the control and surveillance of regulatory agencies, vic - tims and witnesses. T aking in account the analysis of two specific cases, such as the fraud carried out by Bernie Madoff and the the bids in the Dutch construction indus - try, van de Bunt seeks to investigate the ele - ments of silence and secrecy as key compo - nents in the success of these scams. That being that they create strong bonds that play a crucial function in creating concealment and ignorance. Keywords Madoff, P onzi fraud, secrecy, silence, corporate crime, cartel crimes * Título en su versión original: “Walls of Secrecy and Silence. The Madoff case and cartels in the construc- tion industry”. Publicado en Criminology and Public Policy, nº 3, vol. 9, año 2010. T raducción al cas- tellano de Antonella Comba (PECOS, UBA. 10 Implicaciones políticas Los casos analizados en este artículo también sugieren que la conducta nanciera desviada podría ser controlada en la medida en que se rompan las conspiraciones de silencio. Es improbable que el fortalecimiento de la supervisión sea ecaz sin medidas simultáneas que alienten a las personas a la denuncia pública, al mismo tiempo que se aumenten los incentivos para querer saber y decir la verdad. Bernie se robó nuestra conanza. La mayoría de nosotros éramos personas con familia, honestas y trabajadoras. Pensábamos que estábamos viviendo el sueño americano mien- tras nos sentíamos privilegiados de trabajar para un hombre maravillo, tan brillante y ge- neroso que estaba haciendo cosas buenas y caritativas. Ahora nos sentimos como unos tontos (Squillari, 2009:22. 1 Este artículo explora cómo grandes fraudes —tales como el esquema Ponzi 2 –Ma- doff y la manipulación masiva de licitaciones en la industria holandesa de la cons- trucción— pueden permanecer ocultos a los ojos de agencias supervisoras, víctimas y testigos. Se argumenta que el problema del encubrimiento exitoso de las actividades ilegales se encuentra más allá de la falta de supervisión, sino también en el silencio mantenido por el entorno social de los perpetradores. Es poco probable que el fortale - cimiento de la vigilancia sea por sí sola ecaz en controlar los fraudes que son realiza - dos a gran escala sin fomentar al mismo tiempo, la denuncia pública por parte de las personas por medio de incentivos para quieran saber y decir la verdad. El problema y sus casos El 11 de diciembre de 2008, la Comisión de Bolsa y V alores (CBV) acusó a Bernie Madoff con el delito de fraude. Según la demanda de la CBV, Madoff había admitido que el negocio de asesoría de inversiones de su empresa, Bernard Madoff Inversio - nes (BMI) era “una gran mentira” y “básicamente un gigantesco esquema de Ponzi”. 3 Durante años, Madoff pagó ganancias a los inversores que vertían dinero en su rma pero, este dinero no venía de un benecio real obtenido sino que el mismo provenía 1 Eleanor Squillari fue durante 20 años la secretaria de Bernie Madoff. 2 N. del T. Se le llama esquema de Ponzi a la operación de inversión fraudulenta donde a los inversores se les paga intereses por su inversión, pero no a partir de un dinero real generado sino, a partir de su propio dinero o de dinero nuevo que ingresa por nuevos inversionistas. Esta estrategia fue llamada de este modo luego de Carlo Ponzi, quien en 1920 en Estados Unidos logró que miles de personas con- fiaran en él dándole su dinero y esperando una tasa de retorno estable (que rondaba el 50. La for- tuna que logró Ponzi en ese momento llegó a millones de dólares. 3 Ver la queja de la CBV contra Madoff en la Corte Federal para el Distrito Sur de Nueva Y ork, 2009. Henk van de Bunt, Muros de secreto y silencio… 11 Delito y Sociedad 38, año 23, 2º semestre 2014 de los mismos inversores o de inversores nuevos. Durante casi dos décadas Madoff continuó su estafa sin ser detectado. Su castillo de naipes se derrumbó en la crisis  - nanciera del 2008 en Estados Unidos cuando demasiados inversores necesitaron su efectivo para rescatar sus fondos. Madoff no pudo satisfacer estas demandas y así, la estafa fue expuesta. La escala del fraude Madoff (que ascendió hasta 50 mil millones de dólares) es su - perior a la de cualquier escán dalo nanciero conocido hasta el momento. Pero, no es el tamaño del fraude lo que hace tan fascinante a este caso. Lo notable es el silencio que rodeó a las acciones de Madoff durante todos esos años. Ni la CBV, ni los inver - sionistas tenían sospechas ni realizaban preguntas. 4 En retrospectiva, podemos decir que casi todo el mundo ignoró las señales de alerta emitidas por numerosos exper - tos a lo largo de los años. 5 En este sentido, el caso Madoff se asemeja a otros fraudes notorios como el caso Enron, Parmalat y Ahold. Reexionando sobre estos casos, es difícil imaginar cómo estas malas prácticas corporativas pasaron desapercibidas por tanto tiempo. Este artículo utiliza el caso Madoff y un caso de fraude holandés a gran escala conocido como “el fraude de la construcción”, para examinar como los componentes de secreto y silencio se encuentran como telón de fondo en este tipo de actividades ilegales. 6 7 El fraude de la construcción holandesa consistía en extensos acuerdos de 4 En 2009, el Senado llevó a cabo varias audiencias sobre el caso Madoff para analizar cómo fue posi- ble que el fraude de Madoff permaneciera oculto durante tanto tiempo. Estas audiencias se llevaron a cabo por el Comité del Senado sobre Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos. 5 El crítico más persistente sobre Madoff fue Harry Markopolos, quien ya en 1999 expresó sus sospe- chas de que Madoff estaba realizando un esquema Ponzi. En 2005, escribió una carta a la CBV en el que documentó su preocupaciones y señaló 29 puntos preocupantes relativos a las operaciones de la división de asesoría de inversiónes de Madoff (Markopolos, 2005. En 2007, la CBV miró las activi- dades de Madoff, pero la agencia no refirió el tema a la división de asuntos legales. 6 La información sobre el fraude de Madoff se toma de fuentes públicas, entre ellas se cuentan, las que- jas y procedimientos judiciales contra cinco sospechosos detenidos hasta la fecha (es decir, Bernard Madoff, su mano derecha F rank DiPascali, su contador David Friehling, y dos programadores informá- ticos, Jerome O'Hara y George Pérez) fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York de 2009, el De- partamento de Justicia de Estados Unidos 2009a, 2009b; SE C, 2009. Además, he usado documen- tos publicados por el Senado de los y el Comité de Banca, Vivienda y Asuntos Urbanos (2009a, 2009b, 2009c. Estos documentos contienen los testimonios de, entre otros, Harry Markopolos, John C. Coffee, Robert Khuzami, y John Walsh (CBV, Oficina de Investigaciones, 2009. Se preparó para la Comisión del Senado un amplio informe sobre el papel de la CBV en el caso Madoff por la misma Ofi- cina de la CBV. La versión pública de este informe se titula “Investigación sobre el fracaso de la CBV para destapar el esquema Ponzi de Bernard Madoff”, publicado el 31 de agosto de 2009. 7 Los datos sobre el fraude en la construcción holandesa fueron obtenidos de los informes públicos del comité de investigación parlamentaria holandesa sobre los acuerdos de fijación de precios ilegales en la industria de la construcción. Estos informes contienen descripciones e información detallada sobre los modus operandi de los carteles, incluyendo 67 transcripciones literales de audiencias públicas que cuenta con el testimonio de contratistas, funcionarios y expertos. También fueron estudiados los in- formes públicos de la Autoridad Nacional Anti Carteles desde la cual se ordenaron el pago de multas administrativas por parte de estas empresas. 12 cartel 8 entre varias empresas que participaban, entre otras cosas, en la construcción de edicios, rutas y puentes. 9 A pesar de recrudecer la prohibición de acuerdos de cartel en 1998, las empresas de la construcción participaron de todos modos en con - venios secretos de precios como en alianzas comerciales previas a la licitación gu - bernamental. De este modo, en la práctica no tenía lugar una verdadera competencia entre las empresas ya que todos habían acordado de antemano quién iba a presentar la oferta más baja y así obtener la licitación. Así se repartían el trabajo entre ellos mis - mos. Estos acuerdos eran recopilados meticulosamente en las llamadas cuentas ocul - tas. El esquema era el siguiente: la compañía A le daba un proyecto en concesión a la compañía B, B se endeudaba con A y por lo tanto, permitía que A presentara la oferta más baja durante la próxima ronda de licitaciones públicas En 1999, Ad Bos —un ex director de una empresa de construcción—trató en vano de alertar al Fiscal de la existencia de estas actividades ilegales. Sólo después cuan - do apareció en los medios de comunicación con pruebas concretas, fue que el Parla- mento holandés entró en acción. Finalmente, en 2002 una investigación parlamentaria reveló la escala que tenían estas prácticas de cartel. El comité de investigación estimó que los acuerdos de cartel habían dado lugar a aumentos de precios injusticados de hasta aproximadamente un 8. 8% por proyecto. Si bien el comité no estimó el total de los daños causados por estas prácticas de cartel, si expresó su sorpresa y asombro por el “sistema subterráneo” de acuerdos y alianzas que había dominado la industria de la construcción durante todos esos años. “¿Dónde estaba el gobierno todos estos años? ¿Dónde estaban las agencias de vigilancia y supervisión? ” (V an de Bunt, 2008:131. Más allá de las diferencias obvias, lo que tiene en común este caso con el fraude de Madoff es que los autores eran “delincuentes de conanza” (Friedrichs, 2010) razón por la cual podían llevar a cabo actividades ilegales por períodos de tiempo prolonga - dos causando masivos daños económicos sin que nadie sospechara nada. Cientos de empresas fueron participes en el fraude de la construcción y, sólo por esta razón, uno creería que esas acciones ilegales no podrían permanecer en la oscu - ridad por mucho tiempo. Sin embargo, la organización de Madoff era sorprendente- mente pequeña y al parecer sólo un puñado de personas sabía que el éxito de BMI era en realidad una gran mentira. 10 Lo que es notable en el caso de Madoff es que mu- chos inversores, intermediarios, asociados y familiares no eran conscientes del fraude. En la respuesta social a estas catástrofes y malas prácticas corporativas, las agen - cias supervisoras son invariablemente señaladas como las culpables por haber faltado 8 Nota del T. El término cartel hace referencia al acuerdo que ocurre entre diferentes empresas para es- tablecer precios, mercados o contratos, excluyendo a otros competidores y regulando la competencia en los mercados 9 Ver V an de Bunt (2008) y van den Heuvel (2005. 10 Del círculo íntimo de Madoff sólo su contador, su mano derecha y dos programadores informáticos han sido acusados por involucrarse en el fraude. Henk van de Bunt, Muros de secreto y silencio… 13 Delito y Sociedad 38, año 23, 2º semestre 2014 a sus obligaciones. 11 El remedio parece obvio: lo que se necesita es una mayor reg- ulación y mejor supervisión. Eso fue lo que sucedió exactamente con el fraude de la construcción holandesa y lo que está sucediendo ahora con el caso Madoff. 12 En las siguientes secciones de este estudio se sostiene que el problema radica no sólo en una supervisión defectuosa, sino también, en el encubrimiento exitoso de las actividades ilegales por parte de sus perpetradores como por el silencio presente en su entorno so - cial. Si bien los autores necesariamente mantuvieron sus actividades en secreto, fue también el silencio de las víctimas, los testigos y organismos de control pertinentes el que contribuyó signicativamente a la permanencia de estos fraudes. Manteniendo el secreto a través del aislamiento y el encubrimiento Sociedades secretas En líneas generales se puede armar que la ecacia del secreto depende fuertemen - te de cuanto puedan proteger los autores sus actividades del mundo exterior: cuanto mayor el aislamiento, más probable es que los secretos se conserven. Para describir esta situación, a menudo se utilizan diferentes términos como “mundos clausurados”, “movimientos clandestinos”, “cultos” o “células terroristas”. El sociólogo alemán George Simmel denomina a este tipo de asociaciones “sociedades secretas”, haciendo referencia a los grupos que protegen sus actividades por medio del secreto (Simmel y W olff, 1950:345. Esta “función protectora del secreto” es importante cuando las acti - vidades, ideas o valores de un grupo no son toleradas por el mundo exterior. El secre- to se consigue emitiendo información fragmentada, logrando que el mundo exterior se mantenga desinformado respecto de la verdadera naturaleza de las actividades del grupo. Simmel señala que es esencial que todos los miembros de la sociedad secreta tengan la certeza de que el resto de los miembros no traicionará la conanza del grupo otorgando información a alguien que no sea miembro (aunque el peligro de la traición o el hablar demás siempre está presente. Los secretos no pueden ser custodiados per - manentemente y, cuando dos personas comparten un secreto, éste ya no es un secreto. Simmel sugiere que los grupos que comparten un secreto siempre tienen las mismas características ya que la organización relacional entre los miembros está determinada por la necesidad de mantener el secreto y la conanza mutua. Al mismo tiempo, estos grupos se ven atravesados por una clara jerarquía que intenta ejercer un control total sobre todos los miembros. De ellos se espera dedicación y total entrega para garantizar 11 Lo mismo puede decirse de la mayoría de los análisis sobre la crisis del crédito (véase en particular Dorn, 2009. 12 El Grupo de Alto Nivel retoma explícitamente al caso Madoff. Afirma que este caso ilustra la impor- tancia que tiene el mejorar el control de los procesos y las funciones cuando se trata de fondos, fondos de inversión y delegación de responsabilidades (2009:26. Las audiencias del Senado se centraron en las fallas de la supervisión de la CBV haciendo foco en estas cuestiones. 14 que nadie se sienta tentado a traicionar a sus compañeros. Los nuevos miembros están obligados a someterse a ritos de iniciación para marcar el momento de su admisión. De acuerdo a Simmel, es como resultado de estas características organizacionales del grupo que el secreto puede mantenerse. La sociedad secreta de Madoff Para engañar a sus clientes, Madoff les aseguraba que su dinero se estaba invirtien - do de manera rentable. Bernie tenía la reputación de ofrecer rendimientos gananciales estables, pero en realidad, nunca invirtió ni un dólar. Cada mes él enviaba a sus inver - sores documentación con las transacciones realizadas como los montos que corres- pondían a los retornos de su inversión. Los papeles parecían reales, pero no lo eran. 13 Obviamente, Madoff no podía por sí mismo producir y enviar anualmente millones de páginas de números y textos, así que no tenía más remedio que compartir su gran se - creto con otras personas. Su organización tenía varias similitudes con las característi- cas de las sociedades secretas. En primer lugar, se aseguraba que estas personas estu- vieran separadas del resto de los empleados de BMI. 14 Su ocina se encontraba en un piso separado accesible sólo a las personas que trabajaban en esa división. Su equipo estaba formado por varias participantes que se habían unido a la empresa a una edad relativamente joven. Ellos estaban bien pagos y gozaban de ciertos privilegios dentro de BMI (Arvedlund, 2009:180. 15 Madoff había comprado su dedicación y se asegu- ró de que nadie tuviera ningún interés en revelar el gran secreto. 16 El ujo de infor - mación que se enviaba hacia el mundo exterior era controlado cuidadosamente. Sólo Madoff y su mano derecha, DiPascali, explicaban el funcionamiento de la estrategia de inversión de la empresa frente a las preguntas de los inversores. Durante mucho tiempo Madoff logró mantener con éxito sus operaciones fuera de la vista de la Comi - sión de V alores (CV) de Estados Unidos. Evitó controles de la CV alegando que era un agente comercial y no un asesor de inversiones. No fue sino hasta el año 2007 que 13 Véase en par ticular, la declaración de Frank DiPascali. 14 BMI consistió en tres departamentos que operaban por separado par ticipando en operaciones de cuenta propia, servicios de análisis de mercado y negocios de asesoría de inversión. El mismo Mado- ff estuvo involucrado principalmente en el asesoramiento de inversiones donde se cometió el fraude. Pero, se mantenía la apariencia de que los otros dos departamentos operaban de modo legal y exitoso. La división de asesoría de inversión hizo uso de una computadora independiente que no se encontraba conectado a la red informática general de BMI. 15 A la mano derecha de Madoff, DiPascali se le pagó aproximadamente 2 millones de dólares al año, a pesar de que abandonó la escuela sin recibirse (fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York, 2009. 16 Este logro es ilustrado por un incidente donde, en 2005, dos programadores informáticos le dijeron a Madoff que “ya no estaban dispuestos a mentir por él” En ese momento, se les ofreció un bono único de 60 000 y un aumento salarial del 25. Ambos optaron por permanecer en silencio (Departa- mento de Justicia de Estados Unidos, 2009a. Henk van de Bunt, Muros de secreto y silencio… 15 Delito y Sociedad 38, año 23, 2º semestre 2014 Madoff fue obligado a registrarse como un asesor de inversiones. Lo que signicó que ahora tendría que realizar a la CV rendiciones de cuenta más exigentes. Madoff ocul - taba ecazmente su gran mentira, y en este sentido, su operación fraudulenta se po - dría caracterizar como una sociedad secreta. Con la ayuda de su división secreta, pudo convencer a inversores y entidades supervisoras que se estaban realizando inversiones reales; al mismo tiempo que se aseguraba que sus ayudantes no revelaran ninguna in - formación. Aunque sus ayudantes no realizaban ningún rito de iniciación ni juramento “Omerta”, 17 esa división secreta de Madoff presenta muchas de las características de la sociedad secreta caracterizada por Simmel. Actividades secretas pero sin sociedades secr etas El fraude de la construcción holandesa fue diferente. A lo largo de un período de muchos años, cientos de empresas de la construcción (es decir, miles de personas) estaban involucrados en acuerdos ilegales de precios y en la manipulación de lic - itaciones. Las empresas ocultaron sus prácticas por medio de reuniones secretas en vestíbulos de hoteles y restaurantes al lado de la ruta, dejando sus acuerdos por fuera de los libros contables. T al como lo revelo la comisión de investigación parlamentar - ia, los acuerdos se registraban en libretas y cuadernos escondidos en autos, bodegas e incluso gallineros. A pesar de estos esfuerzos para ocultar estas acciones, el acuerdo corporativo entre las empresas de la construcción no se ajusta al concepto de socie - dad secreta. Las características de las sociedades secretas mencionadas por Simmel no son aplicables al mundo de la construcción de los Países Bajos. No existía una organi - zación especíca entre las empresas holandesas destinada a proteger a sus actividades ilegales. Al contrario, la investigación parlamentaria reveló que era bastante fácil para las empresas unirse a las conversaciones secretas preliminares a los acuerdos fraudu - lentos (Comité de Investigación Parlamentaria sobre Construcción, 2003. Silencio Ambos casos fueron exitosos en encubrir sus actividades ilegales. Pero, esta ha - zaña no explica cómo pudieron engañar a tanta gente durante tanto tiempo (a pesar de sus esfuerzos por ocultar sus operaciones fraudulentas del mundo) aún frente a la existencia de dudas y señales de alarmas como en el caso Madoff. Stephan Greenspan —quien perdió una buena parte de sus ahorros jubilatorios a manos de Madoff—, pro - 17 N. El juramento Omerta es un código de silencio utilizado en la cultura de la mafia italiana (es- pecíficamente Sicilia. Romper este juramento, que se encuentra enmarcado dentro de un código de honor más amplio, implica el castigo de la muerte. 16 fesor de psiquiatría y autor de Anales de credulidad (2008:6) escribió recientemente: “El verdadero misterio en la historia de Madoff no es cómo ingenuos inversores indi - viduales como yo pudieron pensar que estaban haciendo una inversión conable, sino, ¿cómo puede ser que los riesgos y señales de alerta hayan sido ignorados por personas con conocimientos nancieros? ”. 18 Publicaciones recientes sobre Madoff mencionan como muchas de las “señales de ad - vertencia” que deberían haber dado lugar a preguntas y sospechas, fueron ignorados por tanto legos como expertos por igual (Gregoriou y Lhabitant, 2008; Hirsch, 2009; Mar - kopolos, 2005; Vinod, 2009. En retrospectiva, podemos concluir que el encubrimiento de Madoff estaba lejos de ser perfecto y que por lo menos, gran parte del “misterio” que rodea a la longevidad de su fraude radica en la actitud acrítica adoptada por las miles de víctimas y expertos involucrados, como también por las agencias de supervisión. El fraude en la construcción evoca la misma sensación de asombro. Además de los miles de autores de las actividades ilícitas, también estaban involucrados miles de fun - cionarios en las licitaciones gubernamentales. Aparentemente todos ellos eran incons- cientes del hecho de que casi todas las licitaciones se habían convertido en una farsa producto de los arreglos entre las empresas constructoras. En este caso, el regulador de la competencia, la Autoridad de Competencia de los Países Bajos (ACPB) fue igual - mente ajena a la enorme escala que habían adquirido estos acuerdos de cartel. Una vez más, varios individuos y agencias deben haber sabido acerca de la existencia de este fraude masivo pero todo permaneció en silencio (Vulperhorst, 2005. Contextos sociales favorables La noción de “sociedad secreta” elaborada por Simmel se concentra en las caracte - rísticas especícas que adquieren las organizaciones ilegales para mantener sus secre - tos de manera exitosa. Sin embargo, es importante recordar que las sociedades secre- tas no existen de manera aislada. Sus miembros suelen participar plenamente en otros grupos y redes sociales y, es esta dimensión social y constitutiva la que aumenta las posibilidades de mantener los secretos. Esto se aplica tanto a la organización de Ma - doff como a las empresas de la construcción holandesas. Los secretos no permanecen ocultos porque las personas involucradas se encuentren aisladas del mundo, sino más bien, porque los actores y sus respectivas actividades ilícitas se encuentran integrados socialmente. Precisamente, cuando los autores de actividades ilícitas participan como personas “normales” en su entorno social, son menos propensos a ser mirados con desconanza. De hecho, cuando su comportamiento inspira conanza, es que pueden elevarse por encima de toda sospecha. De este modo, los secretos pueden permane - 18 En este libro, Greenspan propone una teoría “multidimensional” para explicar por qué las personas se comportan de cierta manera exponiéndolos a riesgos graves pero previsibles. Henk van de Bunt, Muros de secreto y silencio… 17 Delito y Sociedad 38, año 23, 2º semestre 2014 cer ocultos no sólo debido al silencio mantenido por sus perpetradores, sino también como consecuencia de su entorno social silencioso. Los autores que gozan de respeto, se encuentran por fuera de toda sospecha En casi todos los artículos y noticias sobre el caso Madoff (por ejemplo, Clauss, Roncalli, y Weisang, 2009) se menciona la impecable reputación de Bernie. Madoff denitivamente estaba por encima de toda sospecha. El había jugado un papel impor - tante en el desarrollo del mercado de valores NASDAQ (donde incluso funcionó como su presidente) logró ascender a los altos círculos sociales de Nueva Y ork y había ad - quirido la reputación de ser un lántropo judío prominente. Era conocido el hecho de que muchos de sus amigos íntimos así como populares organizaciones benécas se contaban entre sus clientes. Estas circunstancias contribuyeron a formar la idea de que Madoff era un socio able. Hablando desde su experiencia, Stephen Greenspan señaló que: “Era improbable que (Madoff) fuera vista como una persona propensa de esta - far a sus compañeros judíos, entre quienes se contaban muchas organizaciones judías benécas prominentes” (Greenspan, 2008:4. Las credenciales de Madof f eran tan im - pecables que cualquiera que lo acusara de fraude sería visto como un competidor ce- loso, un chiado, o peor un antisemita (Vinod, 2009. El entorno social de Madoff es decir, sus inversores, fueron su mejor publicidad. Por muchos años, ellos se vieron recompensados gracias al esquema Ponzi con retornos an - uales entre el 10% y el 14% a veces más, a veces menos, pero nunca por debajo del 6. Este patrón era de público conocimiento el cual ayudó a infundir conanza sobre las capacidades de Madoff (Hirsch, 2009. Así, mientras más miembros destacados de la sociedad creían y parecían beneciarse de las habilidades de inversión de Madoff, ¿cómo era posible que tal inversión fuera riesgosa o peligrosa? En otras palabras, la fuerza de Madoff no residía sólo en su capacidad de protegerse a sí mismo y a sus activ - idades ilegales de las miradas indiscretas, sino también en el modo en que logró ganar la conanza de las personas participando activamente en su entorno social. Inconscientemente Madoff se estaba aprovechando de lo que se denomina como la teoría de la disonancia cognitiva (Festinger, 1957. Esta teoría establece que las per - sonas tienen una fuerte tendencia a evitar incoherencias en sus cogniciones (es de- cir, en sus conocimientos, actitudes, emociones, etc. y comportamiento. Cogniciones opuestas derivan en una disonancia cognitiva y esta disonancia crea una sensación incómoda. Es por esto que por lo general, las personas se inclinan por conciliar sus cogniciones y sus acciones. Así, alguien que ha invertido los ahorros de toda su vida con Madoff, será particularmente susceptible a las opiniones y hechos que fomenten la idea de un Madoff íntegro y able. Al mismo tiempo, al saber que Madoff dona - ba generosas sumas a la caridad y que las celebridades conaban en él con su dinero, es que se reforzaba la convicción de que era una buena idea invertir con Madoff. Es por eso que muchos inversores creían ciegamente en él y en su resumida estrategia 18 de inversión que hizo posible lo imposible (es decir, lograr retornos estables y relati- vamente altos incluso en tiempos turbulentos. 19 En ese contexto, las opiniones disi- dentes como las críticas expresadas por Markopolos, 20 fueron ignoradas. 21 Cuando la mayoría de las personas se enteraron del escándalo, no podían creer que un hombre de impecable reputación como Madoff podía estar implicado en un fraude tan masivo y sin escrúpulos. El mismo tipo de incredulidad se expresó en relación a los gerentes de las empresas de la construcción holandesas. La mayoría de los políticos y funcionarios públicos simplemente no podían creer que todas aquellas empresas que tenían una prestigiosa reputación en el campo de la construcción habían participado secretamente en la jación ilegal de precios y en la manipulación de licitaciones. Los pocos que se animaron a ir más allá del sentido común y se atrevieron a expresarse pú - blicamente, se encontraron con resistencia y escepticismo. Esto le ocurrió Ad Bos (ex miembro del directorio de una gran empresa de construcción) quién fue uno de los pri - meros denunciantes. Después de que lo despidieran de su empresa, se presentó en la s - calía con pruebas concretas de acuerdos de precios y acuerdos comerciales ilegales en los que había estado involucrado. Sin embargo, era tan fuerte la creencia en la inocencia de estos respetables capitanes de la industria de la construcción, que incluso los mismos scales pensaron que era más seguro ignorar estas denuncias (V an den Heuvel, 2005. Lo mismo ocurrió en el caso Madoff, donde las agencias de control parecían es - tar inuenciadas por la reputación de un actor muy admirado como lo era Bernie Ma - doff. Un análisis en profundidad sobre el accionar de la Comisión de Bolsa y V alores (CBV) sobre el caso Madoff, reveló que la posición prominente de Madoff “hacía im - probable que los investigadores de la CBV creyeran que él podría estar a la cabeza de un esquema de Ponzi” (CBV, Ocina de Investigaciones, 2009:389. El mismo Mado - ff reconoció el impacto de su reputación en los investigadores de la CBV. 22 Según su testimonio, la CBV nunca investigó la posibilidad de que él estuviera llevando a cabo un esquema de Ponzi “principalmente debido a su reputación” (Comité del Senado so - bre Banca, V ivienda y Asuntos Urbanos (2009c:11. Ausencia de interés en revelar la verdad No es solamente una cuestión de incapacidad la que existe detrás de la escucha o divulgación de una verdad incómoda, sino también una falta de voluntad. En su libro 19 Madoff simplemente mostraba que él podía ofrecer rendimientos estables negociando activamente en una cartera específica de valores y acciones. Llamó a este tipo de inversión la “estrategia de dividir y golpear rápido” Esta historia era falsa, pero el hecho de que pudo salirse con la suya, ofrece más evi- dencia sobre el poder de la disonancia cognitiva. 20 N. Harry M. Markopolos es un investigador de fraudes financieros. F ue quien recolectó eviden- cia suficiente para señalar que las inversiones de Madoff eran en realidad un gran esquema de Ponzi. 21 Ver nota al pie nº 4. 22 Ver Arvedlund (2009:39) para una descripción detallada sobre la admiración de la CBV hacia Madoff. Henk van de Bunt, Muros de secreto y silencio… 19 Delito y Sociedad 38, año 23, 2º semestre 2014 Estados de la Negación, Stanley Cohen (2001) analizó el comportamiento negador de los autores de un comportamiento delictivo, como el de aquellos que lo observan. El autor se pregunta, ¿Por qué los espectadores suelen permanecer en silencio frente a los abusos y atrocidades que le suceden cerca? Cohen menciona el ejemplo de perso - nas que escuchan como sus vecinos golpean a sus hijos, o, el caso de los vecinos que vivían frente al campo de concentración de Mauthausen como la situación de los blan - cos sudafricanos en la época del apartheid. ¿Por qué no decían nada acerca de lo que veían, escuchaban u olían? Cohen (2001) explica que algunas personas realmente no sabían lo que estaba pa - sando y que por lo tanto, podrían armar con razón no haber visto nada. Existe una se - gunda categoría compuesta por aquellas personas que estaban al tanto de la situación, pero que negaban de llano saber algo al respecto (es decir, que estaban mintiendo. Sin embargo, en la mayoría de casos, los espectadores de esos actos son conscientes de lo que está pasando, pero no están mintiendo cuando niegan o guardan silencio sobre los abusos observan. Por lo tanto, existe una tercera posibilidad de negación que se sitúa en la zona opaca que hay entre el saber y no saber. Es la actitud de distanciamiento, de mirar lejos, característica de personas que se encuentran (en contra de su volun - tad) frente a situaciones incómodas o de abusos que simplemente no quieren enfren- tar. Everett Hughes (1964:29) denomina a esta forma de pensar la “ausencia de una voluntad decidida y heroica a conocer y publicar la verdad. ” A veces, buscar la verdad resulta inconveniente ya que es mucho más atractivo se - guir creyendo en una imagen falsa de la situación real. El distanciamiento, es que la actitud que adoptan aquellas personas que tienen un interés en la perpetuación de una cierta construcción de la realidad. En su análisis del escándalo Enron, David Friedri - chs mostró que cualquiera estaba dispuesto a dejarse engañar por la gestión de Enron, siempre y cuando existiese la posibilidad de hacer dinero. Esto era cierto no sólo res - pecto de los auditores internos y externos bien remunerados, sino también por parte de todos los demás que estaban en condiciones de realizar preguntas críticas. “Inclu - so los inversores y empleados no se inclinaban a cuestionar el liderazgo empresarial, siempre y cuando se creyera que se estaban cosechando altas tasas de retorno de sus inversiones” (Fierderichs, 2004:119. Ellos no querían saber y justicaban su ignorancia al decir que no podían saber. Una de las principales preocupaciones de las personas que se encuentran en esta si - tuación es su capacidad para “administrar” su “ignorancia”. Para ello, deben tener una “historia” lista para usar y explicar su ignorancia en el caso de que los secretos y actividades ilegales salgan a la luz. Los secretos pueden mantenerse mientras la per - sona considere que puede montar una defensa cuando el secreto deje de ser secreto. Según Jack Katz (1979) este tipo de razonamiento es utilizado como una excusa por aquellas personas que quieren que otros crean que ellas eran ignorantes y por lo tan - to, inocentes. Para fomentar esta defensa construida sobre la ignorancia lo mejor es no saber demasiado. Los abogados con frecuencia caminan por una delgada línea que oscila entre la legítima protección de los intereses del cliente y la fabricación u obs - 20 trucción de justicia al no querer saber información perjudicial sobre sus clientes. Ellos simplemente no tienen ningún interés en saber demasiado porque este conocimien - to podría afectar la calidad de su estrategia de defensa y dañar su reputación. Diver- sas técnicas (por ejemplo, ignorar o reprobar) son utilizadas para disuadir a un cliente para que éste no revele información perjudicial (Mann, 1985. Dentro de una organi - zación, donde se produce una interacción constante entre los directivos y operativos, la necesidad de controlar la información resulta de un acuerdo tácito entre las partes implicadas: “Tanto los superiores como los subordinados tienen el interés compartido de limitar el conocimiento que cada uno tiene sobre el otro. la ignorancia consegui - da por medio del consenso es esencial para extender las practicas corporativas desvia- das” (Katz, 1979:297. Este comportamiento puede dar lugar a una forma de “esquizofrenia institucional. ” En realidad, todo el mundo es consciente del secreto público pero, mientras algunos lo saben, otros son mantenidos “ocialmente” en la penumbra. Debido a que la adminis - tración no quiere ser legalmente responsable de esto y, tiene que ser capaz de reclamar la ignorancia respecto a estos asuntos, ciertos mensaje son transmitidos sutilmente a los empleados: “las culturas corporativas a menudo se manejan del siguiente modo: realizá las expectativas de tu jefe, pero no me digas como lo haces. La ignorancia con - sensuada ocurre en todos los niveles de las organizaciones complejas” (Braithwaite, 1989:146. 23 En esencia, estos acuerdos son conspiraciones de silencio. La clave para una conspiración silenciosa exitosa es que nadie tenga demasiado interés en preguntar qué está pasando y que los autores no tengan ningún interés en decirlo. Este esquema implica un acuerdo tácito de silencio. En esta “zona de penumbra entre el saber y no saber” (Cohen, 2001) podemos distinguir dos formas de silencio: la inacción ante el conocimiento y la ignorancia. Inacción ante el conocimiento Estamos frente a una falta de acción ante la complicidad cuando las personas saben que algo está mal, pero no realizan ninguna acción al respecto. Este concepto hace re - ferencia a la situación de secretos a voces; muchos son conscientes de la realidad de las cosas, pero nadie tiene interés en romper el silencio. La gran conspiración del si - lencio en la industria de la construcción holandesa puede ser atribuida a los intereses compartidos entre los autores y otras partes participantes. T odas las empresas involu - 23 Dentro de las empresas estudiadas por Braithwaite, el muestra como los mandos medios habían le- vantado una pared entre la gestión de nivel superior y el piso donde se encontraban las prácticas de taller; así, autorizaron violaciones a las leyes sin informar a la gerencia. En el caso de un problema legal serio, algunas corporaciones tenían incluso un “chivo expiatorio” en el directorio llamados “vice- presidentes responsables de ir a la cárcel” (Braithwaite, 1989:146. Henk van de Bunt, Muros de secreto y silencio… 21 Delito y Sociedad 38, año 23, 2º semestre 2014 cradas estaban interesadas en perpetuar los delitos del cartel y por ende, en preservar en silencio sus actividades. 24 La supresión de la competencia signicaba evitar la in - certidumbre, minimizar el riesgo y prever el resultado (Geis, 2002:129. Las cuentas ocultas habilitaron un sistema en el que un contratista podría otorgar un trabajo a una persona con la certeza de que después iba a recibir algo a cambio. Este régimen de reciprocidad justo y generalizado les permitía a las empresas asegurarse contratos de licitación en un momento conveniente para ellas (van de Bunt, 2008. Según Lenny Vulperhorst (2005) todas las partes implicadas (inclusive los directivos) permanecie - ron en silencio durante mucho tiempo debido a que el sistema ilegal de jación de pre - cios no se realizaba bajo cotizaciones exorbitantes. Por el contrario, varios proyectos se completaron en el marco de los presupuestos estimados. Sin embargo, a nales de la década de 1990 este interés común fue socavado gradualmente cuando los precios aumentaron y los intereses de las empresas de la construcción y los encargados de co - misionar los proyectos comenzaron a divergir. Fue allí que comenzaron a aparecer las primeras grietas en el muro de silencio hasta que nalmente una persona denunció pú - blicamente las prácticas del cartel. Ignorancia consensuada El término ignorancia se aplica a la situación donde las víctimas, los testigos, o los organismos reguladores “no saben” que algo está mal. Donde, de haber tenido con - sciencia de la presencia de conductas desviadas, hubieran tomado medidas necesarias para proteger sus propios intereses. Esto fue lo que ocurrió en el caso Madoff. La re - spuesta social a las acciones de Madoff se caracterizó por “la ausencia de una volun- tad decidida y heroica a conocer y publicar la verdad”. Mientras todos se beneciasen de la perpetuación de la situación existente, nadie se inclinaría a realizar preguntas difíciles. 25 Los inversores “permitieron que la codicia anulara la búsqueda de asesora- miento externo y continuaron creyendo de buena fe, conando sólo en lo que veían, es decir, en las ganancias” (Gregoriou y Lhabitant, 2008:15. 26 Algunos inversionistas sospechaban que Madoff obtenía sus ganancias a través de artimañas y engaños, pero 24 Grat van den Heuvel (2005) argumentó que la relación entre los supervisores y directores por un lado y, las empresas de la construcción por el otro, se basa en un “acuerdo tácito”. En oposición a la co- rrupción, esas relaciones no implican sobornos para influir en las decisiones, pero de alguna manera, logran que todo el mundo esté "hablando el mismo lenguaje. 25 Todos tenían un desincentivo grande para no plantear dudas. Además, Madoff tenía la costumbre de tratar sumariamente con instituciones o personas que hacían preguntas incómodas, a las cuales sim- plemente se les mostraba la puerta. 26 Con toda la atención puesta en las víctimas, es fácil olvidar que muchos inversionistas hicieron mu- cho dinero gracias a Madoff. A lo largo de los años, los 50 millones actualmente "desaparecidos" se pagaron en forma de ganancias ficticias a los inversionistas, además de los muchos millones que Ma- doff se pagó a sí mismo y a sus asociados. 22 no hicieron preguntas porque se veían a sí mismos como beneciarios de sus acciones (Arvedlund, 2009. Robert Chew (2008) —quien invirtió 1, 2 millones con Madoff y lo perdió todo en el colapso del esquema de Ponzi— expresó: “Todos teníamos espe - ranza, pero en el fondo sabíamos que era demasiado bueno para ser verdad”. Muchos podrían justicar su ignorancia al señalar el hecho de que BMI fue auditada por un contador público. Pero pocos de ellos querían saber que era una empresa pequeña compuesta por una secretaria y un contador. 27 Los inversores también podían “admin- istrar” su ignorancia al señalar el hecho de que la CBV había otorgado a Madoff un “certicado de buena salud nanciera” en 2007 (Chew, 2008. Sin embargo, la CBV como sus inversores era tan ignorante sobre el perdurable fraude de Madoff. El informe de la scalía general mencionaba numerosas decien - cias organizativas que explican el fracaso de la CBV 28 en el caso Madoff, al mismo tiempo que señaló la falta de voluntad de seguir investigando las pistas existentes. Como no tenían evidencias de corrupción o encubrimiento, solamente podemos con - cluir que la CBV era ajena al fraude llevado a cabo por Madoff. Puede ser que los investigadores de la CBV hayan sido capturados por el carisma de Madoff; incluso cuando lo atraparon, aceptaron sus explicaciones aunque eran contradictorias. Ellos estaban predispuestos a aceptar la versión de la verdad de Madoff. T emor a las consecuencias de la divulgación Existe una diferencia entre tener interés en seguir realizando actividades ilícitas y en seguir manteniendo un secreto. Esta diferencia resulta más evidente en el caso de las víctimas de relaciones incestuosas, las cuales participan activamente en negar y encubrir los actos que les causan sufrimiento. Si bien se avergüenzan de lo que les ha sucedido, temen por las consecuencias negativas que puedan caer sobre la familia posterior a la divulgación de esos actos, incluyendo al padre. Sienten culpa por que sus confesiones puedan causar mucha desdicha a los que se encuentran a su alrededor (Drayer, 1988; La Fontaine, 1990; Russell, 1986. 29 Esos mismos mecanismos funcionan dentro de las empresas, las ramas de la indu- stria y las asociaciones profesionales. Las irregularidades se encubren porque la divul- 27 Aunque acreditada por la CBV, BMI era prácticamente desconocida en la industria de la inversión. 28 Diferentes informes remontan el fracaso de la CBV a deficiencias en varias áreas, incluida la de forma- ción, supervisión de la gestión, la falta de comunicación y coordinación entre y dentro las divisiones de la CBV, como también insuficiencia de recursos. 29 No es raro que las víctimas cargaran con su secreto durante muchos años hasta que alguien les rea- lizara preguntas directas sobre ello. Finkelhor et al. (1990) y Drayer (1988) observaron en un estudio que el 25% Drayer, 1988:42) de los encuestados se acercaron y hablaron de temas relacionados a abusos sexuales después de que fueron contactados a través de una encuesta telefónica. Nunca antes habían hablado acerca de lo que les sucedió. Henk van de Bunt, Muros de secreto y silencio… 23 Delito y Sociedad 38, año 23, 2º semestre 2014 gación podría tener un impacto negativo sobre la organización total. Por ejemplo, des- de hace más de 30 años las jerarquías de la Iglesia Católica eran muy conscientes que un inquietante número de sacerdotes estaba abusando sexualmente de niños. Cuan - do uno lee los informes de estos hechos, la respuesta consistente de la iglesia ha sido negar el crimen, silenciar a la víctima y defender al autor simplemente trasladándolo a otra diócesis (Hallsworth y Y oung, 2008. 30 Incluso las agencias de control y super- visión pueden tener miedo de revelar irregularidades existentes, sobre todo cuando es- tas conductas ocurren abiertamente en sus jurisdicciones, dado que sería equivalente a admitir su incompetencia en la materia. La amenaza de potenciales reclamos tam - bién puede llevar a la inacción ya que la pregunta se vuelve entonces si estas agencias son capaces y están dispuestas a enfrentarse al poder corporativo. 31 El miedo a “dañar la reputación propia” puede convencer incluso a personas que no se encuentran invo - lucradas a cooperar en el encubrimiento. Los denunciantes o whistleblowers fueron ofendidos no sólo por las personas y organizaciones a las que acusaron, sino también por terceros no involucrados en esas prácticas cuestionables. El caso Madoff y el fraude de la construcción holandés están muy lejos de los sen - timientos de vergüenza de una intensidad tal como en el caso del incesto o abuso in- fantil. Antes de la sentencia de Madoff, varias víctimas se acercaron a la justicia ha- ciendo público su sufrimiento personal, y lo hicieron sin reticencias. Las víctimas del fraude de la construcción (es decir, las autoridades públicas que pagaron sobrepre - cios por las rutas, puentes y ocinas que se construían) estaban igualmente dispues - tas a mostrar su malestar. Este comportamiento no quita el hecho de que en ambos casos, había sentimientos de miedo involucrado, lo cual retrasó la divulgación de es - tas prácticas ilícitas. La investigación parlamentaria sobre el fraude en la construcción holandesa reveló que el riesgo a la exclusión constituyó una razón importante para que las empresas continuaran participando en los carteles. Durante las audiencias públicas, varias empresas de la construcción manifestaron que una vez que dejaron el sistema de carteles eran tratados como “parias” cuando intentaban ganar licitaciones públicas en el marco de competencias abiertas. Al hacerlo, se encontraban con varios problemas porque ya no eran parte de los acuerdos ilícitos de subcontratación. De este modo, ya 30 El 26 de noviembre de 2009, la Comisión Irlandesa de Investigación de la Arquidiócesis Católica de Dublín publicó un informe sobre el manejo de las autoridades de la Iglesia y del Estado en relación a denuncias y sospechas de abusos hacia niños por parte de los clérigos de la Arquidiócesis Católica de Dublín. En un informe condenatorio, la comisión llegó a la conclusión de que la Iglesia se quedó en si- lencio ya que sólo estaba interesada en evitar el escándalo y, además, no mostró preocupación alguna por el bienestar de los niños maltratados (Comisión de Investigación sobre la Arquidiócesis Católica de Dublín, 2009. 31 Christine P arker (2006) examinó los altibajos de una agencia de super visión (Australian Competition and Consumer Commission) que trató de iniciar una acción contra las compañías que violaban las le- yes de cartel de Australia. Las compañías bajo observación movilizaron un amplio apoyo político y so- cial, y así, la agencia fue obligada a dejar de investigar, lo que llevó a la renuncia de su presidente. Sin duda, experiencias como éstas tendrán un impacto negativo sobre la voluntad de organismos similares para exponer las malas prácticas corporativas. 24 no podían conar en sus antiguos cómplices cuando necesitaban conseguir trabajos nuevos. T al como declaró un contratista: “Al nal, el sistema (de carteles) se mantuvo porque nadie podía darse el lujo de dejarlo. T odo el mundo temía de no participar en las conversaciones preliminares por miedo a que sus colegas le hicieran la vida difícil en el mercado” (van de Bunt, 2008:143. Por ejemplo, en un momento un contratista había abandonado el cartel pero luego no tuvo otra opción que volver a unirse. Como explicó en su declaración ante la CBV: “Era así: nosotros no estábamos siendo exclu - idos por otros, sino que nos terminábamos excluyendo a nosotros mismos” ( ibid. El temor a las consecuencias producto de la divulgación de las prácticas del cartel tuvo un efecto importante en el modo en que se hacían cumplir los acuerdos ilegales entre las empresas. Por ejemplo, la comprensión por parte de todas las partes de que compartían un secreto impuso ciertas restricciones en el modo en que se podían resol - ver los conictos entre los participantes. Obviamente, las empresas no estaban en con - diciones de apelar a las normas legales para resolver sus disputas. Y, al mismo tiempo, no podían permitir que los conictos se intensiquen debido a que estos desacuerdos podían sacar a la luz los secretos del cartel. De este modo, en la práctica, recurrieron a un sistema subterráneo e informal de arbitraje donde por lo general las partes en con - icto llegaban a un acuerdo. En otras palabras, el miedo colectivo a la divulgación produjo una confraternización entre las empresas, la cual permitió perpetuar las prác - ticas ilegales que las unían (van de Bunt, 2008. El poder que tiene el control social cuando se trata de silenciar a los disidentes se hizo evidente en el tratamiento de Ad Bos, quien era el principal denunciante en el fraude de la construcción holandés. Ad Bos fue ridiculizado y humillado públicamente por sus ex colegas en los medios de comunicación; nunca más encontró trabajo en la industria de la construcción e incluso su hijo no fue nunca bienvenido en el mundo de la construcción. Cuando la verdad es demasiado dolorosa para ser revelada, sobre todo si un miem - bro de la familia está involucrado, la mayoría de las personas preeren negarla. Esta tendencia podría explicar por qué los parientes protegen a las personas más cercanas a ellos, negando y normalizando su conducta desviada. Con frecuencia, las esposas de hombres que se encuentran en las primeras etapas trastornos psiquiátricos o adiccio - nes como el alcoholismo, se niegan a enfrentar la verdad. Y arrow, Schwartz, Murphy, y Calhoun (1968) describen cómo las mujeres tienden a negar la conducta perturbada de sus cónyuges por el mayor tiempo posible. Cuando la verdad dolorosa sale a la luz, se hacen todos los esfuerzos posibles para mantener el problema en secreto, evitando así las repercusiones negativas en la reputación de los involucrados. Por ejemplo, lo que sabemos sobre Madoff es que se rodeó de familiares cercanos. 32 Hasta el día de 32 El hermano de Madoff se unió a BMI en 1965. Fue nombrado director gerente senior y jefe oficial en el asesoramiento de inversiones. El sobrino de Madoff se unió en 1978 y trabajó como director de la administración. Sus dos hijos se unieron en 1986 y 1988 como director de operaciones de bolsa y director de operaciones de NASDAQ respectivamente. Una sobrina desempeñó como asesora legal ofi- cial de BMI. Henk van de Bunt, Muros de secreto y silencio… 25 Delito y Sociedad 38, año 23, 2º semestre 2014 hoy, y aun ante la incredulidad de muchos, su esposa y familiares han negado cono- cimiento alguno respecto de sus actividades ilegales. Generalmente los miembros de la familia son los últimos en perder la fe en un pariente cercano. En la mayoría de los casos eso los convierte en los mejores guardianes de secretos. Discusión e implicaciones políticas El caso Madoff se desató en el momento de la crisis crediticia. Durante la vorági - ne de acontecimientos, el asunto fue citado rápidamente como un buen ejemplo de las consecuencias de la falta de supervisión gubernamental. En todo el mundo las pregun - tas que ahora aparecen son: qué lecciones deben ser aprendidas de la crisis del crédito y que medidas deben tomarse para mejorar la supervisión sobre el sector de servicios nancieros. La quiebra de varios bancos importantes no sólo causó un gran daño y su - frimiento sino que generó una seria violación en la conanza. El consenso actual en torno a esta temática es que los gobiernos y las agencias de control fueron demasiado conados. La regulación basada en la “conanza y esperanza” (Shover, 2008) que de - pende en gran medida de la capacidad de autorregulación de las organizaciones, pa- rece obsoleta. ¿Estamos volviendo a una supervisión más formal bajo una regulación que se basa en el viejo lema de “es bueno conar, pero es mejor vericar? ” En infor - mes ociales recientes esta pregunta se responde positivamente (Autoridad de Servi - cios Financieros, 2009; El grupo de Alto Nivel, 2009. En estos, se pone énfasis en for - talecer y ampliar la supervisión en relación al comportamiento de las organizaciones. Un mejor control externo por parte de los gobiernos y los organismos de control, con - lleva al fortalecimiento de la supervisión interna de los gobiernos corporativos, sobre todo por parte de los accionistas y consejos de supervisión. Durante las audiencias del Senado en el fraude Madoff, se elaboraron argumentos a favor del fortalecimiento de la supervisión nanciera como también sugerencias para mejorar la calidad de or gani - zación de la CBV (Kotz, 2009. 33 Reforzar la supervisión externa e interna es en sí misma, una reacción lógica al fra- caso de las agencias de control de los mercados nancieros. Es muy probable que el fraude de Madoff hubiese salido a la luz con anterioridad, si se hubiera contado con una mejor supervisión y control. Sin embargo, el caso Madoff demuestra una vez más como la emergencia y permanencia de una conducta nanciera ilícita no puede atri - buirse solamente a una falla en la vigilancia y el control. Los principales casos de delitos de cuello blanco que han salido a la luz en los úl - timos años nos ofrecen valiosas lecciones. Este artículo se centra en dos casos, la in- dustria de la construcción holandesa y el fraude de Bernie Madoff, que comparten el 33 Varios testigos convocados por el Congreso para testificar en el caso Madoff, entre ellos Markopolos, argumentaron a favor de mejorar la supervisión del la CBV. 26 mismo problema: la cantidad de tiempo considerable que pasó antes de que los hechos fueran descubiertos. V arios empleados, clientes y supervisores “deberían” haber sabi - do que algo estaba mal, pero pasaron años antes de que nalmente se expusiera la ver - dad detrás de la fachada. En realidad, la actual crisis económica también se puede re- montar a este problema de fondo: a como los proveedores tuvieron poca consideración por los riesgos involucrados en fomentar formas de deuda variadas, promocionándolas tanto a un nivel institucional y de inversión personal. Reputaciones aparentemente só - lidas, historias convincentes y benecios a corto plazo, contribuyeron a crear un clima que no invitó a realizar preguntas críticas, ni a investigar o vericar los hechos. Este entorno es propicio para la emergencia de las conspiraciones de silencio. Alentar la curiosidad Dada la evidencia hasta aquí presentada, se sugiere que la primera estrategia para lidiar con conductas nanciera ilícitas es romper con las conspiraciones de silencio. Es improbable que el mero fortalecimiento de la supervisión y el control sea ecaz sin la existencia de esfuerzos simultáneos que incentiven a las personas a hablar. Es por eso que hay que darles incentivos para que quieran saber la verdad y que se animen a decirla. Respecto a esto último, durante demasiado tiempo, personas que se encontra - ban en puestos clave —ya sean los gestores de BMI de Madoff o los altos ejecutivos de las empresas de construcción holandesa— podían distanciarse de la mala conducta nanciera de sus empresas apelando al desconocimiento o la ignorancia. La ignoran - cia concertada existe porque estas personas suelen tener sus justicaciones listas para ser usadas. Sin embargo, se pueden aplicar medidas especícas a este tipo de “igno - rancia” para que ya no pueda ser usada como excusa. Esta estrategia es la primera que puede utilizarse para romper el silencio. Un ejemplo a destacar es la Ley Sarbanes–Oxley de Estados Unidos (2002) que requiere que los directores generales y directores nancieros de empresas que cotizan en la bolsa de valores deban certicar, bajo pena de sanciones penales, los informes periódicos que emiten sus empresas sobre sus nanzas. Ahora estos funcionarios cor - porativos ya no pueden apelar al desconocimiento en la medida que son personal- mente responsables de los estados nancieros ya sean incorrectos o engañosos pre - sentados por la empresa. En este sentido, se pueden implementar otras medidas y disposiciones como obligar a examinar la solvencia e integridad de nuevos clientes (es decir, “conozca a su cliente”) elevar el nivel de experiencia de los empleados, y contar con la ayuda de contadores nuevos. Henk van de Bunt, Muros de secreto y silencio… 27 Delito y Sociedad 38, año 23, 2º semestre 2014 Promover la divulgación La segunda estrategia para romper con la conspiración de silencio consiste en in - centivar a las personas a la denuncia pública con la ayuda de un incentivo. Aquí es donde los informantes claves o whistleblowers adquieren gran importancia. Se consi - dera pionera a Estados Unidos en esta materia ya que fue uno de los primeros países en crear legislación en torno a la gura del informante clave. El desastre del transbor - dador espacial Challenger ocupó un lugar importante en la aprobación de la Ley de Protección a los Informantes Claves en 1989, la cual fortaleció signicativamente la protección de empleados federales que tuvieran calidad de whistleblowers. Trece años más tarde, disposiciones como la Ley Sarbanes–Oxley (2002) establecidas después de los escándalos de Enron y W orldCom, fueron creadas para fortalecer la posición de los informantes claves en el mundo corporativo. Estas disposiciones incluyen no sólo medidas para proteger a los denunciantes, sino también la posibilidad de otorgarles recompensas monetarias. Por ejemplo, la Ley de Protección a Informantes Claves (1989) asegura a los whistleblowers reciban una parte del monto monetario obtenido en los juicios o, que se les pague en modo compensatorio en aquellos casos en que hayan proporcionado información vital. Este estímulo está destinado a incentivar a los informantes claves a hablar, ayudándoles a superar sus miedos a posibles represalias. 34 Sin embargo, ofrecer este tipo de recompensa genera una línea delgada entre fo- mentar la denuncia de irregularidades y alentar un comportamiento de tipo oportunis- ta. 35 En los Países Bajos como en otros países de Europa occidental, la concesión de recompensas monetarias a los denunciantes es motivo de controversia. El argumento es que, como una cuestión rutinaria y cotidiana los denunciantes deben tener interés en denunciar actividades ilícitas y, por lo tanto, no sería apropiado recompensarlos por cumplir con su deber cívico. Pero, tal vez, esta responsabilidad es demasiado pedir de los principios morales de los informantes claves. Si los hombres fueran ángeles, no serían necesarios los incentivos (Grabosky, 1995:275. Por lo general, cuando los in - formantes claves realizan una denuncia se enfrentan con sentimientos de escepticismo e incredulidad. O, tal como ocurrió en el caso del fraude de la construcción holandesa, se encuentran con respuestas de agresión u oposición. Por eso, es conveniente otorgar incentivos más poderosos para animar a las personas a hablar. En este contexto, deben mencionarse que las disposiciones “qui tam” de la Ley de Reclamos Falsos (1994) permiten a los denunciantes y otros whistleblowers a presentar demandas judiciales 34 En Estados Unidos existen numerosas instancias que alientan a los individuos a romper el silencio, informando a agencias reguladoras y de seguridad. Para una revisión general de los diferentes tipos de esquemas de recompensas ver Ferziger y Currell (1999. 35 Grabosky proporciona una excelente visión general sobre las deficiencias sustanciales que tiene ofre- cer recompensas a los denunciantes (1995. 28 contra personas que cometen fraudes. 36 El incentivo de mayor alcance que actualmen- te se otorga es conceder a los autores de tales delitos, penas reducidas o incluso inmu- nidad judicial si conesan sus propias transgresiones y las de otros. En la última déca - da, actitudes de clemencia o el uso de medidas no tan punitivas, han demostrado ser un medio ecaz para penetrar en las capas de secretos y en detectar carteles. A raíz de la investigación parlamentaria holandesa en el fraude de la construcción, se les dio a las empresas la oportunidad de blanquear sus cuentas para suministrar información sobre los acuerdos de cartel. En un corto periodo de tiempo, casi 400 empresas renunciaron a sus documentos secretos y confesaron con la esperanza de recibir una sentencia redu - cida o la completa amnistía (van den Heuvel, 2004. Una vez que los intereses mutuos de cesan, es probable que la conspiración secreta se evapore a favor del interés propio. 36 Según Braithwaite (2008) este tipo de iniciativas son prometedores ya que permiten mejorar la apli- cación de la ley por parte de los mismos ciudadanos, como por parte de organizaciones no guberna- mentales, jugando así un papel importante en la aplicación de las leyes. Al mismo tiempo, proporcio- na una estructura para que los litigantes de la justicia privada, como los entes reguladores, puedan mantener un diálogo sobre la política de supervisión y control. Bibliografía Arvedlund, E. T oo Good to Be True: The Rise and Fall of Bernie Madoff, Penguin Books, London, 2009. Braithwaite, J. 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Henk van de Bunt, Muros de secreto y silencio… This paper uses a theoretical perspective based on the ideas of Foucault, critical criminology, and rural criminology, to examine how social relations influenced tax evasion mechanisms in agriculture in the province of Córdoba, Argentina. The papers main contribution is to show how tax evasion mechanisms are deeply rooted in social relationships developed in the grain market. Through the analysis of thirty interviews, official statistics of tax evasion convictions, and administrative resolutions issued by the national tax agency, I argue that severe formal controls were unsuccessful in eradicating tax evasion because normative changes could not abruptly annul the social relations that made tax evasion in agriculture possible. On the contrary, tax evasion persisted, although some evasion mechanisms were left aside and new ones were created. Thus, it is necessary to stress the importance of a paper that studies economic crimes in geographic areas outside the global north, such as rural Argentina. BCS Theory of Superconductivity: The World's Largest Madoff Scheme? disponible en: lanl. Good people and dirty work Hirsch, J. BCS Theory of Superconductivity: The World's Largest Madoff Scheme? Retrieved August 31, 2009, disponible en: lanl. Hughes, E. Good people and dirty work " en Becker, H. The Other Side: Perspectives on Deviance, New York, Macmillan, 1964. Written Testimony of H. DavidKotz Inspector General of the Securities and Exchange Commission Before the U. Senate Committee on Banking, Housing and Urban Affairs disponible en: Kotz, D. Written Testimony of H. DavidKotz Inspector General of the Securities and Exchange Commission Before the U. S. Senate Committee on Banking, Housing and Urban Affairs, Retrieved January 7, 2010, disponible en: La Fontaine, S. Child Sexual Abuse, Basil Blackwell, Oxford, UK, 1990. Defending White–Collar Crime. A Portrait of Attorneys at Work Markopolos, H. The World's Largest Hedge Fund Is a Fraud, Letter to the SEC The compliance trap: The moral message in responsive regulatory enforcement Mann, K. Defending White–Collar Crime. A Portrait of Attorneys at Work, Yale University Press, New Haven, CT, 1985. Markopolos, H. The World's Largest Hedge Fund Is a Fraud, Letter to the SEC, Retrieved December 16, 2005, disponible en: Parker, C. The compliance trap: The moral message in responsive regulatory enforcement. Law & Society Review, 2006, 40: 591–622. Nederland als collusieparadijs: De bouwfraude als organisatiecriminologische casus Heuvel, G. Nederland als collusieparadijs: De bouwfraude als organisatiecriminologische casus. Tijdschrift voor Criminologie, 2004, 46: 121–133. The heavy electrical equipment anti–trust cases: Price–fixing techniques and rationalizations Corporate and Governmental Deviance: Problems of Organizational Behavior in Contemporary Society Geis, G. The heavy electrical equipment anti–trust cases: Price–fixing techniques and rationalizations. en Ermann, D. y Lundman, R. Corporate and Governmental Deviance: Problems of Organizational Behavior in Contemporary Society, Oxford University Press, New York, 2009. The abstract for this document is available on CSA view the Abstract, click the Abstract button above the document title. This essay explores the use of positive reinforcement as a regulatory strategy. It discusses both financial and symbolic incentives and their application in furtherance of regulatory compliance, and presents various illustrative examples of the use of positive incentives by regulatory authorities. It then reviews the advantages and potential shortcomings of regulatory incentives, and suggests principles by which incentive instruments can be used as part of an overall regulatory regime. In December 2002 the final report of the Royal Commission concerning Irregularities in the Dutch Construction Industry was published. The broadcasting of the public hearings in the months before was breaking news. It proved the whole sector participated in illegal practices, ranging from fraud, unjustified subsidies and license issuance to real bribery and money or favours to individual politicians or higher-ranking public servants; from undercutting the market, monopolisation and forcing up prices, to selective control by partial inspectorates. In his article the author, an advisor to the Commission, summarises the mayor types of irregularities the report reveals with special interest in the network dimension they had in common. The Commission spoke about collusion as the key problem. Collusion can be described as secret agreement for a fraudulent or deceitful purpose, especially to defeat the course of law. Theoretically this concept can have many faces. In this parliamentary enquiry it was illustrated in three ways: as anti-trust illegalities, as a kind of governmental crime, and as kind of corruption. The report showed a long-lasting structural interrelation between these three types with a special role for the twining between collusion and corruption. Corruption research often mentions collusion as a cause, condition or explanation of corruption. But rarely is that argument illustrated in detail. This article seeks to do so. Especially when corruption is hard to grasp in modern society, a solution could be to take collusion as ‘a network offence more seriously. The collusion subsystems revealed hereare relatively stable networks, invulnerable to individualised anti-corruption legislation. The author pleads for stricter rules governing state-corporate interrelationships, more severe control on network abuses, and the introduction of minimum standards for public contracting as proposed by Transparency International. The Enron et al. cases (i. e., the series of “corporate scandal” cases emerging in 2001–2002, beginning with Enron, and including such cases as WorldCom, Global Crossing, Adelphia, and Tyco) are the first major American white collar crime cases of the new century. This article identifies some of the key attributes of these cases. cases can only be understood by applying criminological theory on several different levels; structural, organizational, dramaturgic and individualistic dimensions are applied to the Enron case in particular. cases must also be understood in the context of an emerging postmodern society. The specific role of criminologists in explaining and responding to these paradigmatic new white collar crime cases is addressed. The article ends with some conjectures on the potential outcomes of the Enron et al. cases.

Google Drive Filelist Isiemme sunnite. Google Drive Filelist Isiemme sunnites. Yes its powerful, primarily because the acting is powerful and effective. Anyone in the cast would deserve an acting award.
There are script problems. Too many characters and too many individual stories crammed into 2 hours. Some characters have little or no character development. Big mistake to concentrate on media-circus. The media is notoriously shallow and insincere, and it contrasts sharply with the otherwise deep tone of this film. Perp walks and media rabble on the sidewalks will work fine in the Martha Stewart trial movie, but it is way overemphasized here where it seems silly and unnecessary. Probably the writers were trying to show the "American-ness" of the situation but if so they weren't very successful.
Danson is great at conveying the essence of the legal aspect. So good that we are reminded that the essence is all we need. Legal detail is great in a Courtroom Drama but that is not what we expect here. Also, you feel like some of the characters are Courtroom Drama-style "witnesses" rather than human beings. A movie with such spiritual aspects should show each character as a human being.
Gentle and dignified portrayal of the late Pope. Seems the rest of the Catholic world could not comprehend the depravity and the generally different nature of American society and of this particular monstrous problem.


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